Project Name

Possessing Nature

  • Data

    Possessing Nature, 2015. Metal, pumps, electronic system, water, video projection.

  • Venice Biennial 2015

  • Curator

    Karla Jasso

  • Exhibition credits

    Tania Candiani y Luis Felipe Ortega Artists.

Project Details

Possessing Nature raises a critique of the power structure that has systematically changed the face of the country’s capital. The story makes more sense when Mexico City is connected to Venice, two cities that had a water origin, but whose destiny was diametrically opposite.

While the Italian city kept its canal system —because that allowed it to develop as a commercial city, thanks to its access to the sea—, the Mexican capital was drying up since colonial times because the Spanish did not know how to control the floods and found incompatible the production system based on chinampas of the ancient Mexicans.
The catalog of the project highlights the documentation that brings together the portraits of the last presidents of the country posing within the drainage works: Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Adolfo López Mateos, Miguel Alemán Valdés and Manuel Ávila Camacho, among others, perpetuated his image in the works of deep drainage. The faces of satisfaction of the leaders reflect in all cases their superb conviction that they are contributing to the progress of the city.

But Possessing Nature questions this idea of ​​progress, so the piece operates as a hydraulic system that activates a drain in reverse: its main function is to bring water from the lagoon to a water mirror installed in the Arsenale Hall of Arms – where is the headquarters of the Mexico Pavilion — and then return the liquid to its place of origin.

The monumental sculpture of almost three meters high, which first visually blocks the entrance and then invites you to visit its broken structure, can be seen as an engineering device for the evocation of that lake and those channels that Mexico City had.

From a formal perspective, Possessing Nature has to be seen not only as a monumental sculpture, but the central part of its design is in a hydraulic system that works like a soundboard. The piece is a channel and a mirror of water that demand time from the viewer; it is necessary to visit it, listen to it and feel it (it really is worth touching it), to finally contemplate it in all its dimensions from a viewpoint located at the end of the pavilion.

As a national representation, the play offers a critical stance on history that has marked a certain exercise of power by those who have ruled this country. As Alexander Von Humbolt would say, in “the hydraulic works of the Valley of Mexico one has not looked at the water but as an enemy”. And this policy is maintained to this day, especially if we see it in light of the project for the new airport in Mexico City, the construction of which requires – again – drying what remains of the former Lake of Texcoco.

By confronting Possessing Nature with all those ideals of progress that promoted modernity and technological advance throughout the 20th century, the work of Candiani and Ortega is displayed as a reminder of that catastrophe that becomes necessary for the development of a capitalist society .

Edgar Hernández

Work in collaboration with Luis Felipe Ortega for the Mexican Pavilion in the 2015 Venice Biennale.

Possessing Nature from Possessing Nature on Vimeo.

Three Columns
Project Name

Possessing Nature

  • Ficha técnica

    Possessing Nature, 2015. Metal, bombas, sistema electrónico, agua y proyección de video.

  • Bienal de Venecia 2015

  • Curadora

    Karla Jasso

  • Créditos de la exposición

    Tania Candiani y Luis Felipe Ortega, artistas

Project Details

Instalación concebida en los límites entre el urbanismo, la arquitectura y la ingeniería. Esta pieza se trata de un sistema constructivo, un aparato estético y un dispositivo político e histórico que lleva las relaciones entre tecnología, modernidad, capitalismo y globalización al presente.

Possessing Nature (Poseer la naturaleza), refleja el deseo de poseer y controlar la naturaleza, un fenómeno que ha resultado destructivo y catastrófico. Relaciona a México y a Venecia como “ciudades anfibias”, lee sus políticas públicas y la vida de sus habitantes, así como la de la naturaleza.

Esta obra se realizó en colaboración con Luis Felipe Ortega para el Pabellón de México en la Bienal de Venecia de 2015.

Possessing Nature from Possessing Nature on Vimeo.

Possessing Nature*

Como no existe lectura inocente, digamos de cuál lectura somos culpables

Louis Althuser

Possessing Nature inició desde múltiples puntos de investigación, paralelismos, intenciones, urgencias y actos de reflexión. Concebida como un aparato de ingeniería cuya función es la evocación, Possessing Nature se presenta en tanto escultura monumental, sistema hidráulico, caja de resonancia, espejo o canal de agua. Una pieza de (contra)infraestructura que enfatiza dos momentos de la modernidad: la materialidad y el dinamismo, así como la arrogancia y el límite del sueño. En tanto escultura monumental, tensiona el espacio de exhibición de una manera tal que llega a oprimirlo. Como sistema hidráulico, utiliza la presión del agua succionada de la laguna, para crear turbulencias en el adentro del monumento y a su vez, tranquilizar su orificio. Un espejo de agua que recibe y refracta imágenes que caen proyectadas en su superficie. La ‘acuosidad’ que se produce entre espejo y proyección genera a su vez una inquietud en la textura de la imagen que termina por expulsar de manera violenta su propio carácter de espectro. Probablemente no existe un género para calificar este tipo de ‘instalación-emplazamiento’. Nos alegramos de ello, pues la pieza no busca que se la entienda en tanto plástica, sino en tanto viaje. Evoca porque es naturaleza que fluctúa, fluye, cae, baña y derrama. Invoca porque es en sí, un drenaje. El “drenaje” en tanto monumento y espectro. El “drenaje” también como acción simbólica, que drena en forma cíclica y atemporal, todo flujo de la naturaleza y la vida en posesión, es decir, desposeída. Así, Possessing Nature es pues una llaga, un ducto, una zanja; un sistema de desagüe colocado en el corazón militar de una ciudad postrada en el agua.

Como proyecto, inició de la forma más modesta, es decir, a partir de un mapa y una línea. Una línea que inesperadamente fue cobrando y efectuando incertidumbre y crisis; un mapa que azarosamente reveló una cartografía específica, una cartografía de presencias y ausencias vinculada a la memoria hídrica de dos ciudades anfibias. En tanto masas acuosas, México y Venecia comparten ‘origen’ mas no ‘destino’. Sin duda es ahí, en donde dejaron de compartir su propia naturaleza, en donde el imaginario se activa y se presenta en tanto dos registros: en tanto ciudad de canales y ciudad de desagües. Articula en sí un mapa hidrográfico, una cartografía ‘topo-metonímica’ que a su vez despierta las texturas de la soberanía colonial y del imperio naval.

Carta-línea-traza-inscripción-memoria-flujo.

¿Cómo poder narrar su proceso? Para definir el rumbo y sentido de la traza, localizamos los lugares-edificios-arquitecturas que han albergado el Pabellón de México a partir del año 2007, partiendo de la intuición y el gesto puro de la mirada de un cartógrafo. Ese año, las instituciones culturales mexicanas deciden reintegrarse a un ciclo de participación activo en la Bienal de Venecia. El resultado de aquella intención de cartógrafo, nos arrojó un extraño tejido sobre la relación entre poder y arquitectura. Si México volvió a la Bienal de Venecia en el año 2007, el ‘volver’ implicaba en cierta medida, volver a ‘habitar’, buscar un lugar. En el 2007, el lugar fue el Palazzo Soranzo Van Axel, de ahí mudó hacia el Palazzo Rota Ivancich en donde permaneció hasta 2011. En el año 2013 se albergó en la ex Iglesia de San Lorenzo para finalmente, adquirir un ‘lugar propio’, una renta de espacio ‘permanente’ en una de las Salas de Armas del Arsenal. Un recorrido ciertamente azaroso y delirante. Esa presencia de México a partir del 2007, se hospedó y se desplazo a paso inquietante, como iluminando las arquitecturas del poder de occidente: el poder político (materializado en la arquitectura de la habitación de la nobleza), el poder económico (la vivienda de la figura del mercader y sus intercambios), el poder religioso (esa iglesia con historia mística, al servicio de las órdenes mendicantes), para terminar en un espacio militar. Es una coincidencia apabullante, terminar por rentar un espacio cargado de historia militar, en tanto ‘sede fija’ para ‘representar’ a México. Apabullante porque es justamente hoy cuando en el país se vive la circunstancia más violenta, un claro terrorismo de estado que amenaza no solo la naturaleza y la seguridad, sino a la vida misma. Tenía todo el sentido que este recorrido de presencia adquiriera el valor de una traza cartográfica, justamente porque mediante esta acción yuxtaponíamos un reverso de tiempos históricos, iluminando una acción presente a la manera en que Walter Benjamin lo pensaba, una acción presente en donde se polariza el acontecer en historia previa y posterior. Posar una ciudad sobre otra, la soberanía colonial y el imperio naval. Dos presentes en una temporalidad perdida, cuya gobernanza decidió poseer el mar adriático y otra que decidió desecar los lagos sobre los cuales estaba construida la antigua ciudad de Temixtitlán.

Es ahí, cuando Tania Candiani y Luis Felipe Ortega deciden apropiarse del valor de la traza para materializar una necesidad y una urgencia: la urgencia de drenar. Y al mismo tiempo, entresacar de todo archivo histórico, la función del ‘drenaje’ en la historia de la modernidad mexicana, una política de control heredada de la soberanía colonial más violenta, con su escala de posesión y la arrogancia por generar cada vez, una obra más y más grande, siempre destinada a la pretensión de formar algo ¾lo que sea¾ pero que sea la obra más grande del mundo. Esa, es la política de infraestructura (emplazamiento de modernidad fallida) en nuestro país. Qué mejor manera de abordar el “estado presente de las cosas” ¾uno de los conceptos fundamentales de la presente edición de la Bienal de Venecia¾ que trayendo a Venecia justamente eso, la figura monumental del drenaje. Un drenaje específico además, que se levanta ¾en tanto forma¾ a partir de la traza cartográfica, el mapa de presencia de una ciudad de recuerdo anfibio sobre otra de recuerdo presente que sigue abrazando el mar, ya sin poseerlo.

De esta manera nos introducimos al ‘fluido’ conceptual de la presente edición de la Bienal, así como a su temporalidad épica que ha planteado su curador, al enuncia y evocar All the World’s Futures. La nuestra es una urgencia épica y su rostro es Possessing Nature. Una obra firmada por dos, conceptualizada expresamente para esa Sala De Armas, un drenaje que marca la entrada a la ‘habitación’ que durante los próximos 20 años será la sede oficial de México en la Bienal.

 

Karla Jasso

Curadora

 

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